Solo 1 plaza disponible
AMOR CONSCIENTE
Ya sabes lo que repites. Te sabes la teoría y aún así lo sigues haciendo.
El programa de 3 meses para mujeres que saben que repiten patrones en sus relaciones… y aún así no pueden dejar de vivirlos.
Solo 1 plazas disponible
Ya sabes todo esto sobre ti misma.
Has leído, has hecho terapia, has seguido a los perfiles en IG, te sabes el vocabulario: apego ansioso, herida de abandono, desregulación del sistema nervioso. Puedes explicar exactamente lo que te pasa y por qué.
-Y aún así: cuando él tarda 3 horas en contestar, algo dentro de ti se activa. Y estás pendiente del móvil.
-Repasas la última conversación buscando qué hiciste mal.
-Te vas haciendo más pequeña, más complaciente, más fácil… solo para que no se vaya.
Y luego termina. Y te encuentras con el mismo pensamiento que has tenido otras veces:
“Sabía exactamente lo que estaba pasando, y aún así no podía hacerlo de otra manera”.
Cuando no es una cuestión de esfuerzo.
Esto es lo que sigue pasando en realidad
Eliges hombres que no están del todo disponibles. Te quedas más tiempo del que deberías. Te adaptas a lo que crees que él quiere hasta que dejas de reconocerte a ti misma. Te implicas tanto en ser elegida que desapareces en el proceso.
Y la parte que lo hace más difícil es esta: que lo ves. Puedes nombrar el patrón, sabes de dónde viene, sabes lo que te diría alguien en terapia.
Y aún así no puedes pararlo.
Lo que falla no es ser consciente. Esto es lo que pasa cuando intentas cambiar desde la mente, tú sola, algo que tú no puedes “decidir”.
El patrón que se repite en tus relaciones no vive en tu cabeza. Vive en tu cuerpo.
Tu cuerpo aprendió, mucho antes de que tú pudieras entender nada, que el amor era incertidumbre. Que tenías que ganártelo. Que si no haces algo, la persona se va.
Así que cuando esa persona se aleja, tu cuerpo no espera a que pienses. Se activa. Y desde esa activación, reaccionas. De la única manera que tu sistema sabe. De la manera en la que aprendió a sobrevivir.
Eso no cambia “entendiendo”. No cambia haciéndote promesas a ti misma. No cambia en una sesión 1:1 puntual.
Cambia entrenándolo. Repitiendo. Práctica real, semana tras semana, hasta que tu cuerpo aprende que hay otra manera de estar en una relación, y empieza a creérselo.
Ahora mismo, la que está viviendo tus relaciones no eres tú. Es la niña pequeña. La que aprendió que el amor hay que ganárselo, que la cercanía significa peligro, que si no se hace lo suficientemente pequeña, la gente se va.
Y mientras sea ella la que está al mando, no importa lo que tú entiendas o pienses. Ella seguirá respondiendo por ti, de la única manera que sabe.
Lo que entrenamos en AMOR CONSICENTE es la adulta.
La que puede estar presente cuando llega el silencio. Cuando él se aleja. Cuando cada parte de ti quiere entrar en bucle. La que puede sentir la activación y no dejarse llevar por ella.La que puede quedarse para sí misma en lugar de salir corriendo detrás de él.
Esto no ocurre porque lo entiendas una vez. Ocurre porque lo has practicado lo suficiente como para que se convierta en tu nuevo estándar.
Ellas ya han hecho ese trabajo y esto es lo que dicen:
Por qué yo. Por qué este trabajo.
Lo sé porque lo he vivido desde dentro, no solo desde los libros y la formación.
Sabía que tenía un apego ansioso. Sabía cuál era mi herida de abandono en detalle. Lo había trabajado en terapia durante años. Podía explicar exactamente cómo me había construido y por qué elegía a quien elegía.
Y aún así… cuando había un silencio, una distancia, el más mínimo cambio en alguien que me importaba… yo no era la mujer que lo entendía. Era la mujer que llamaba, que insistía, que se pasaba días en bucle. Que se hacía pequeña para que él no se fuera.
Era consciente de que lo estaba haciendo. Solo que no podía parar.
Me llevó años entender por qué. Y cuando lo hice, cuando me di cuenta de que “entenderlo” nunca iba a ser suficiente, que el cambio tenía que ocurrir en algún lugar al que las palabras no llegan… cambié de dirección por completo.
Dejé de centrarme tanto en la teoría y empecé a buscar algo diferente: cómo se reeduca tu sistema nervioso. Qué necesita el cuerpo para salir de ese modo de supervivencia. Cómo construyes, semana tras semana, una respuesta diferente.
Llevo más de 6 años acompañando a mujeres en ese proceso. Mujeres que llegaban sabiendo exactamente lo que fallaba en ellas. Que se fueron sin la necesidad de seguir buscando explicación.
AMOR CONSCIENTE es el programa que construí a partir de todo eso.
Por qué yo. Por qué este trabajo.
Lo sé porque lo he vivido desde dentro, no solo desde los libros y la formación.
Sabía que tenía un apego ansioso. Sabía cuál era mi herida de abandono en detalle. Lo había trabajado en terapia durante años. Podía explicar exactamente cómo me había construido y por qué elegía a quien elegía.
Y aún así… cuando había un silencio, una distancia, el más mínimo cambio en alguien que me importaba… yo no era la mujer que lo entendía. Era la mujer que llamaba, que insistía, que se pasaba días en bucle. Que se hacía pequeña para que él no se fuera.
Era consciente de que lo estaba haciendo. Solo que no podía parar.
Me llevó años entender por qué. Y cuando lo hice, cuando me di cuenta de que “entenderlo” nunca iba a ser suficiente, que el cambio tenía que ocurrir en algún lugar al que las palabras no llegan… cambié de dirección por completo.
Dejé de centrarme tanto en la teoría y empecé a buscar algo diferente: cómo se reeduca tu sistema nervioso. Qué necesita el cuerpo para salir de ese modo de supervivencia. Cómo construyes, semana tras semana, una respuesta diferente.
Llevo más de 6 años acompañando a mujeres en ese proceso. Mujeres que llegaban sabiendo exactamente lo que fallaba en ellas. Que se fueron sin la necesidad de seguir buscando explicación.
AMOR CONSCIENTE es el programa que construí a partir de todo eso.
Esto es lo que cambia cuando terminas AMOR CONSCIENTE.
No son las decisiones que tomas. Son los cambios que sientes en tu cuerpo antes de que tu mente se dé cuenta.
- Cuando estás en una cita con alguien y algo te chirría, lo dices. Sin que pasen 3 días en los que te dices a ti misma que "estás exagerando". En el momento. Porque ese pellizco en el pecho ahora sabes que es información.
- Cuando alguien se aleja o tarda en contestar, no repasas la conversación entera buscando qué has hecho mal. No porque te hagas la dura, sino porque tu sistema nervioso ya no está en alerta. No hay nada que perseguir.
- Empiezas a conocer a alguien y tu mente solo está en el presente. No estás construyendo automáticamente una relación entera en tu mente antes de la segunda cita. Puedes estar en el proceso sin necesitar saber si esto va a algún sitio.
- Cuando algo no te gusta en una relación, no te preguntas inmediatamente si eres demasiado exigente, demasiado complicada o demasiado intensa. Sabes distinguir cuándo es algo tuyo y cuándo no lo es.
- Eres capaz de soltar. No porque hayas dejado de querer, sino porque sabes que quedarte donde no te valoran, te cuesta más que irte. Y eso es algo que tu sistema nervioso sabe, no solo tu cabeza.
- Cuando esa persona que ha desaparecido durante 1 semana reaparece como si nada, lo ves como lo que es. No haces ver que no pasa nada para mantener la paz. Dejas de estar disponible para alguien que ya te ha enseñado lo disponible que está dispuesto a estar para ti.
- Dejas de necesitar que nadie de fuera te confirme lo que tú ya sabes que vales.
La otra versión es la que ya te sabes.
Otro libro, otro podcast, otra cuenta de Instagram que describe situaciones que te hacen sentir identificada. Otra promesa que te haces a ti misma de que la próxima vez será diferente.
Y otros 2 años.
Otras 3 relaciones.
Algunas otras versiones de ti misma que entregas, esperando que esta vez sea suficiente.
Ya sabes cómo es seguir en este camino. Has estado en él el tiempo suficiente para saber a dónde lleva.
Esta es la otra opción.
¿Cómo funciona?
4 meses. 12 sesiones individuales. Tu propia carpeta personal privada con herramientas.
Este es el recorrido de la metodología que vamos a seguir
1
Ves, por primera vez, desde dónde has estado viviendo realmente tus relaciones.
No es analizar el patrón.
Es reconocerlo en tu cuerpo, en tu historia concreta, en el momento exacto en que la niña toma el control. Ver que quien ha estado viviendo tus relaciones no eres tú. Es ella. Y desde ese reconocimiento, algo cambia: dejas de machacarte.
Porque ya no es “algo falla en mí”. Es “esto es lo que aprendió la niña para sobrevivir”.
2
Entiendes por qué vives así tus relaciones y qué es lo que sigues buscando fuera
No como teoría.
Como reconocimiento en tu propia historia — en la relación con papá y mamá, en las creencias que llevan décadas dirigiendo tus elecciones sin que lo supieras. Ves qué necesitaba la niña que no tuvo. Y empiezas a dártelo tú, desde la adulta.
Aquí llega algo que pocas veces ha llegado antes: la compasión real hacia ti misma.
3
Construyes a la adulta capaz de tomar las riendas. Y la eliges a ella es quién lleva las riendas.
Ya no es trabajo de comprensión.
Es entrenamiento: cada semana, la pausa entre el estímulo y la reacción. Presencia. Regulación. El aquí y el ahora cuando todo dentro de ti quiere irse al bucle. Tu sistema nervioso empieza a registrar algo nuevo.
Y poco a poco, la calma deja de ser extraña. La seguridad empieza a sentirse como hogar.
1
Ves, por primera vez, desde dónde has estado viviendo realmente tus relaciones.
No es analizar el patrón.
Es reconocerlo en tu cuerpo, en tu historia concreta, en el momento exacto en que la niña toma el control. Ver que quien ha estado viviendo tus relaciones no eres tú. Es ella. Y desde ese reconocimiento, algo cambia: dejas de machacarte.
Porque ya no es “algo falla en mí”. Es “esto es lo que aprendió la niña para sobrevivir”.
2
Entiendes por qué vives así tus relaciones y qué es lo que sigues buscando fuera
No como teoría.
Como reconocimiento en tu propia historia — en la relación con papá y mamá, en las creencias que llevan décadas dirigiendo tus elecciones sin que lo supieras. Ves qué necesitaba la niña que no tuvo. Y empiezas a dártelo tú, desde la adulta.
Aquí llega algo que pocas veces ha llegado antes: la compasión real hacia ti misma.
3
Construyes a la adulta capaz de tomar las riendas. Y la eliges a ella es quién lleva las riendas.
Ya no es trabajo de comprensión.
Es entrenamiento: cada semana, la pausa entre el estímulo y la reacción. Presencia. Regulación. El aquí y el ahora cuando todo dentro de ti quiere irse al bucle. Tu sistema nervioso empieza a registrar algo nuevo.
Y poco a poco, la calma deja de ser extraña. La seguridad empieza a sentirse como hogar.
Ellas ya lo han vivido:





¿Es para ti?
- Es para ti si ya has hecho el trabajo de reflexión, de intentar conocerte. No estás aquí porque necesites que alguien te explique la teoría de lo que es el apego ansioso. Lo entiendes a la perfección, pero sigues viviéndolo.
- Es para ti si te reconoces a ti misma en esto: los hombres emocionalmente no disponibles, el quedarse demasiado tiempo, amoldarse para ser elegida. El agotamiento de saberlo... y aún así no ser capaz de parar.
- Es para ti si estás lista para dejar de trabajar en entender tus patrones y empezar a entrenar tu sistema nervioso para salir de ellos.
Amor Consciente
Un programa individual de 4 meses:
- 12 sesiones individuales de 1 hora conmigo.
- Acompañamiento entre sesiones.
- Ejercicios vivenciales para trabajar lo que surge entre sesión y sesión.
- Ejercicios y herramientas prácticos.
- Todo tu proceso organizado en una carpeta privada tuya para siempre.
La inversión es de 899€ y puedes fraccionarlo hasta en 4 cuotas de 240€
Solo 1 plaza disponible
Amor Consciente es el programa en el que dejas de vivir tus relaciones desde la niña que tiene miedo a que la abandonen y empiezas a elegir desde la adulta que sabe lo que necesita.
Te has pasado el tiempo suficiente entendiendo. AMOR CONSCIENTE es donde finalmente cambia.
En tu cuerpo, no solo en tu cabeza.





Preguntas frecuentes
Es lo más habitual entre las mujeres que llegan aquí. La terapia cognitiva trabaja desde la comprensión. Aquí trabajamos desde el cuerpo y las heridas, que es donde el patrón vive de verdad. No compiten, van a lugares diferentes.
Sí. El trabajo es en ti, no en una situación concreta. Muchas mujeres hacen este proceso cuando no tienen pareja, precisamente para que la próxima relación sea diferente de verdad.
También. El proceso no está diseñado para analizar tu relación sino para trabajar lo que se activa en ti dentro de ella.
Sí. Me Elijo es completamente complementario a la terapia. Son enfoques que se potencian mutuamente.
Es una conversación gratuita de unos 20-30 minutos donde me cuentas dónde estás y qué te ha traído hasta aquí. Yo te explico cómo trabajo y qué podríamos hacer juntas. Las dos vemos si tiene sentido seguir. Sin presión y sin compromiso.
No necesitas haber tenido una infancia muy traumática para tener heridas. A veces es la ausencia de lo que necesitabas, no la presencia de algo malo, lo que deja huella.